En un hotel, el problema no es solo la falta de personal: también es en qué se emplea su tiempo

La falta de personal se ha convertido en uno de los principales retos de la industria hotelera. Encontrar profesionales cualificados, cubrir determinados turnos y mantener la calidad del servicio durante los momentos de máxima ocupación es cada vez más complejo.

Sin embargo, existe otra cuestión que debería formar parte del mismo análisis:

¿En qué está empleando realmente su tiempo el equipo del hotel?

Durante una jornada, camareros y personal de restauración realizan continuamente desplazamientos entre cocina, sala, terrazas, salones, zonas comunes y espacios destinados a eventos.

Ir a buscar bebidas. Transportar platos. Regresar a cocina. Llevar material. Reponer productos. Volver de nuevo a sala.

Son movimientos necesarios para que la operativa funcione, pero existe una diferencia importante: que una tarea sea necesaria no significa que necesariamente tenga que realizarla una persona.

Y es precisamente en este punto donde la robótica autónoma puede empezar a generar un impacto real en la productividad de un hotel.

Automatizar desplazamientos, no la atención al huésped

La incorporación de robots de catering no debería entenderse como una sustitución del camarero.

De hecho, su verdadero valor aparece cuando ocurre exactamente lo contrario: cuando permiten que el personal permanezca más tiempo cerca del huésped.

Los robots autónomos pueden realizar recorridos internos entre cocina y las diferentes zonas de servicio transportando bebidas, platos, vajilla, productos para reposición u otros elementos necesarios para la operativa diaria.

Mientras el robot se ocupa del desplazamiento, el equipo puede concentrarse en aquellas tareas donde la intervención humana sí aporta valor:

  • Atender a los huéspedes.
  • Servir las mesas.
  • Preparar el servicio.
  • Resolver peticiones.
  • Recomendar productos.
  • Coordinar la sala.
  • Cuidar los detalles de la experiencia.

La tecnología asume parte de la logística.

Las personas mantienen el servicio.

Menos viajes entre cocina, restaurante y terraza

En los restaurantes y terrazas de un hotel, una parte considerable de la jornada puede consumirse recorriendo repetidamente la distancia entre cocina y sala.

Un trayecto puede parecer insignificante.

El problema aparece cuando ese mismo recorrido se repite decenas o incluso cientos de veces durante desayunos, comidas, cenas, eventos o periodos de elevada ocupación.

Es tiempo que el equipo dedica a trasladarse en lugar de atender.

Un robot de catering puede realizar estos recorridos de manera autónoma y convertirse en un sistema de apoyo para transportar:

  • Bebidas.
  • Platos preparados.
  • Vajilla.
  • Material de servicio.
  • Productos para reposición.
  • Elementos necesarios para la atención de mesas.

El objetivo no es modificar completamente la forma de trabajar del restaurante, sino eliminar parte de los desplazamientos repetitivos que actualmente absorben tiempo del equipo.

El resultado es una operativa más fluida entre cocina y sala y una mayor disponibilidad del personal para atender al cliente.

Hasta 12 platos en un único recorrido

La eficiencia puede aumentar todavía más mediante configuraciones específicas para restauración.

Por ejemplo, incorporando un módulo portaplatos, determinados robots pueden transportar hasta 12 platos en un único recorrido.

Esto cambia considerablemente la lógica del transporte interno.

En lugar de que varios trabajadores realicen diferentes desplazamientos entre cocina y sala, los platos pueden prepararse, cargarse en el robot y transportarse conjuntamente hasta el punto de servicio.

El personal sigue controlando la preparación, presentación y entrega al cliente.

Pero el desplazamiento físico puede automatizarse.

Esta capacidad resulta especialmente interesante durante los periodos de mayor demanda, cuando la coordinación entre cocina y sala se vuelve crítica y cada recorrido adicional puede afectar al ritmo general del servicio.

Robots de catering para eventos, congresos y banquetes

La utilidad de estos sistemas no se limita al restaurante.

Los hoteles gestionan habitualmente bodas, congresos, reuniones corporativas, convenciones, recepciones, cócteles y banquetes.

En estos servicios, las distancias entre las zonas de preparación y los espacios donde se desarrolla el evento pueden ser todavía mayores.

Además, el volumen de productos que debe desplazarse aumenta considerablemente.

Un robot autónomo puede convertirse entonces en capacidad logística adicional para el equipo, realizando recorridos continuos entre cocina, zonas de preparación y salones.

Entre sus principales aplicaciones se encuentran:

  • Cócteles y recepciones.
  • Bodas y banquetes.
  • Congresos.
  • Convenciones.
  • Salones de reuniones.
  • Eventos corporativos.
  • Restaurantes.
  • Terrazas.
  • Zonas comunes.

La ventaja no reside únicamente en transportar productos.

Consiste en disponer de un sistema capaz de realizar una parte de esos desplazamientos de manera repetitiva, autónoma y constante mientras el equipo se concentra en gestionar el evento.

Un flujo de servicio continuo

Una de las características más interesantes de la robótica autónoma es su capacidad para realizar ciclos de trabajo definidos.

Una vez completada una entrega, el robot puede regresar automáticamente a la cocina o a la zona de preparación para iniciar un nuevo recorrido.

El proceso puede plantearse como un circuito continuo:

Cocina → sala → regreso → nueva carga → sala.

Cuando el sistema detecta que la bandeja está vacía o finaliza la tarea asignada, puede volver al punto establecido para comenzar el siguiente ciclo.

Esto permite automatizar precisamente aquella parte del proceso que menos valor aporta cuando es realizada manualmente: el desplazamiento.

El personal interviene allí donde su experiencia, capacidad de decisión y atención al cliente resultan realmente importantes.

La pregunta no es solo cuántas personas necesita el hotel

Desde la perspectiva de la dirección hotelera, la reflexión sobre productividad no debería limitarse a calcular cuántas personas son necesarias para prestar un determinado servicio.

También conviene hacerse otra pregunta:

¿Cuánto tiempo del equipo estamos utilizando simplemente para transportar cosas de un punto a otro?

Incluso puede plantearse de una manera todavía más gráfica:

¿Cuántos kilómetros recorren los trabajadores de restauración durante una jornada?

Si una parte de esos recorridos puede automatizarse, aparecen diferentes mejoras operativas:

  • Menos desplazamientos entre cocina y sala.
  • Mayor rapidez en momentos de máxima demanda.
  • Mayor capacidad de transporte interno.
  • Mejor coordinación entre diferentes zonas.
  • Menor carga física para determinados puestos.
  • Más disponibilidad del personal en sala.
  • Mayor capacidad para atender al huésped.

Por eso, la automatización no debería analizarse únicamente desde la perspectiva de reducción de costes.

En muchos hoteles puede tener más sentido plantearla desde la optimización del tiempo del equipo existente.

No se trata necesariamente de hacer lo mismo con menos personas.

Se trata de conseguir que las personas que ya forman parte del hotel dediquen más tiempo a aquellas tareas donde realmente generan valor.

La tecnología debe liberar tiempo para el servicio

La automatización hotelera resulta especialmente interesante cuando se aplica a tareas que cumplen tres características:

Son repetitivas.

Son predecibles.

Y aportan poco valor diferencial cuando las realiza una persona.

Transportar un plato durante cincuenta metros es necesario para que el servicio funcione.

Pero la persona que realiza ese recorrido podría estar hablando con un huésped, preparando una mesa, explicando un producto, resolviendo una petición o coordinando el servicio.

Ahí reside uno de los principales potenciales de la robótica aplicada a hoteles.

No eliminar la interacción humana, sino proteger el tiempo disponible para que esa interacción pueda producirse.

Porque la experiencia de un hotel sigue dependiendo en gran medida de las personas.

La tecnología simplemente puede ayudar a que esas personas dispongan de más tiempo para ofrecerla.

Más tiempo para atender. Menos tiempo para desplazarse.

La falta de personal seguirá siendo uno de los grandes desafíos del sector hotelero durante los próximos años.

Pero responder a este problema únicamente intentando contratar más personas puede ser una visión incompleta.

También es necesario revisar los procesos internos y preguntarse:

¿Qué tareas estamos realizando manualmente hoy que podrían automatizarse?

Los robots de catering permiten comenzar precisamente por uno de los procesos más repetitivos dentro de restauración: los desplazamientos.

Menos recorridos innecesarios.

Más capacidad logística.

Mayor agilidad.

Y, sobre todo, más tiempo para atender al huésped.

Botmotics desarrolla e integra soluciones de robótica autónoma, automatización e inteligencia operacional para hoteles, orientadas a mejorar la eficiencia de la operativa sin perder de vista aquello que realmente diferencia al sector hospitality: la experiencia del cliente.

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